"Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y respondió Dios: Ve, porque yo estaré contigo."
— Êxodo 3:11-12
Lunes. El comienzo de una nueva semana trae consigo ese sentimiento familiar: la responsabilidad llama a la puerta, las tareas se amontonan, y surge esa pregunta silenciosa que muchos llevamos: "¿Seré capaz?" Quizás te encuentres ante un nuevo proyecto, un desafío profesional, o simplemente sientas el peso de lo ordinario. En este momento, la historia de Moisés nos habla con una intimidad que quizás ningún otro relato bíblico pudiera lograr.
Moisés era un hombre común. Criado en los palacios de Egipto, huyendo de su pasado, escondido en el desierto cuidando ovejas. Cuando Dios lo llamó para liberar a una nación entera, su primera respuesta fue la misma que muchos de nosotros habríamos dado: "¿Quién soy yo?" No era falsa humildad. Era genuina inseguridad. Se miraba a sí mismo y veía solo a un hombre débil, indigno, inadecuado. Pero Dios no respondió discutiendo las cualidades de Moisés. Respondió con una promesa que lo cambiaría todo: "Ve, porque yo estaré contigo."
Este es el punto de quiebre que necesitamos entender hoy. Tu propósito no descansa en quién eres, sino en Quién está contigo. Dios no elige a los más fuertes, los más preparados o los más confiados. Elige a aquellos que comprenderán que su suficiencia viene de Él. Cuando te sientes pequeño ante la semana que está comenzando, cuando miras tus limitaciones y cuestionas tu capacidad, estás exactamente en el lugar donde Dios puede trabajar mejor. No se trata de tu fuerza. Se trata de Su presencia.
Considera lo que Moisés enfrentaría: confrontación con el hombre más poderoso de esa época, liderazgo de un pueblo entero, travesía por un desierto. Humanamente hablando, era imposible. Pero no con Dios. Durante todo ese camino, Dios estuvo con Moisés—no como una idea abstracta, sino como una presencia tangible, guiando, sustentando, capacitando. Cuando abrazas este mismo principio para tu vida hoy, ya no estás solo en tus desafíos. El Dios que realizó milagros también está contigo.
Entra en esta semana no enfocándote en el tamaño de tus problemas o la inmensidad de tus responsabilidades. Entra enfocándote en la realidad más profunda: Dios está contigo. Ese versículo que Moisés escuchó no era solo una promesa para él; era una verdad universal que resuena a través de los siglos hasta tus oídos hoy. Tienes un propósito que Dios plantó en ti. Y nunca te dejará enfrentar esto solo.