Padre Nuestro: explicación de la oración de Jesús, frase a frase
El texto completo del Padre Nuestro, el sentido de cada frase, la diferencia entre Mateo y Lucas y cómo usarlo como guía de oración.
4 de octubre de 2026 12 min de lectura
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El Padre Nuestro es la oración que Jesús enseñó a sus discípulos, registrada en Mateo 6:9-13 y, en una forma más corta, en Lucas 11:2-4. En pocas frases pone a Dios en primer lugar (su nombre, su Reino, su voluntad) y después presenta las necesidades de quien ora: pan, perdón y protección. Es una oración para decir y también un modelo para orar con tus propias palabras.
¿Qué es la oración del Padre Nuestro?
El Padre Nuestro forma parte del Sermón del Monte, la larga enseñanza de Jesús que ocupa los capítulos 5 a 7 del Evangelio de Mateo. En medio de instrucciones sobre dar limosna, orar y ayunar, Jesús explica a sus discípulos cómo orar y les entrega estas palabras. En la Biblia Libre para el Mundo, el texto completo dice:
“Padre nuestro que estás en el cielo, que tu nombre sea santificado. Que venga tu Reino. Que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan de cada día. Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en la tentación, pero líbranos del maligno. Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria por siempre. Amén.” (Mateo 6:9-13, BLM)
La oración tiene dos mitades. Las tres primeras peticiones miran hacia Dios: que su nombre sea santificado, que venga su Reino, que se haga su voluntad. Las siguientes miran hacia nosotros: el pan de cada día, el perdón de las deudas, la protección en la tentación y la liberación del mal. El orden ya enseña algo: antes de pedir, quien ora recuerda a quién le está hablando.
¿Dónde está el Padre Nuestro en la Biblia y qué viene antes?
Justo antes del Padre Nuestro, Jesús corrige dos maneras equivocadas de orar. La primera es orar para ser visto. Habla de los hipócritas a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas “para ser vistos por los hombres” y propone lo contrario:
“Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto interior, y habiendo cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en secreto, te recompensará abiertamente.” (Mateo 6:6, BLM)
El segundo error es pensar que la cantidad de palabras convence a Dios. Jesús dice que no se usen “vanas repeticiones, como hacen los gentiles, pues piensan que serán escuchados por su mucho hablar” (Mateo 6:7). Y da la razón:
“No seáis, pues, como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis.” (Mateo 6:8, BLM)
En ese contexto llega el “Orad así”. El Padre Nuestro nace como respuesta a una oración de vitrina y a una oración de fórmula. Es breve, directo, dicho a un Padre que ya conoce la necesidad antes de la petición.
El Padre Nuestro explicado frase por frase
“Padre nuestro que estás en el cielo”
Jesús enseña a sus discípulos a llamar Padre a Dios. No es un título lejano: es el lenguaje de quien pertenece a la familia. Pablo retoma esta idea cuando escribe que los cristianos han recibido “el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba! Padre!” (Romanos 8:15). El “nuestro” también importa. Nadie ora de verdad el Padre Nuestro a solas, aunque cierre la puerta: la oración incluye a los hermanos.
“Que estás en el cielo” equilibra la cercanía. El Padre está cerca, pero no es igual a nosotros. Está por encima de todo, y por eso puede responder.
“Que tu nombre sea santificado”
Santificar el nombre de Dios es reconocerlo como santo y desear que sea honrado. La primera petición no es por algo para mí, sino para que Dios sea conocido y respetado como Él es. En la práctica, esta frase también pregunta cómo trata mi vida el nombre que llevo como cristiano.
“Que venga tu Reino”
El Reino de Dios es el gobierno de Dios. Pedir que venga es desear que la voluntad de Dios prevalezca en el mundo y en la propia vida. En el mismo sermón, Jesús dice: “Pero buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán también a vosotros” (Mateo 6:33). Las iglesias explican de maneras distintas cómo el Reino ya está presente y cómo vendrá en plenitud, pero todas oran por él con las palabras de Jesús.
“Que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo”
Quizás sea la frase más difícil de decir con sinceridad. Entrega a Dios el control de los planes. Jesús mismo oró así en Getsemaní, la víspera de la cruz: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa. Sin embargo, no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). Pedir que se haga la voluntad de Dios no es resignación fría; es confianza en que el Padre sabe más.
“Danos hoy el pan de cada día”
Después de mirar a Dios, la oración baja a lo concreto: comida, sustento, lo necesario para hoy. Jesús no enseña a pedir la despensa de todo el año, sino el pan de hoy. Eso educa la confianza día tras día. Y de nuevo, el pan es “nuestro”: quien ora por pan también se acuerda de quien no lo tiene.
“Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”
En Mateo, el pecado aparece como deuda: algo que le debemos a Dios y no podemos pagar. La petición de perdón está unida al perdón que damos a otros. Justo después de la oración, Jesús vuelve al tema: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros” (Mateo 6:14). Perdonar no significa fingir que no pasó nada ni seguir expuesto a quien hace daño; significa no quedarte con la cuenta pendiente.
“No nos dejes caer en la tentación, pero líbranos del maligno”
Aquí el discípulo reconoce su propia fragilidad. Pide no ser llevado a situaciones en las que caería y ser librado del mal. Algunas traducciones dicen “del mal”; otras, como la Biblia Libre para el Mundo y la World English Bible, dicen “del maligno”, señalando al enemigo. Las dos lecturas llevan al mismo lugar: sin Dios no tenemos fuerza para vencer.
“Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria por siempre. Amén”
La oración termina como empezó, con los ojos puestos en Dios. Todo lo que se pidió descansa en que el Reino, el poder y la gloria le pertenecen a Él. El “Amén” es el acuerdo final: así sea.
¿Por qué algunas Biblias no traen “porque tuyo es el Reino”?
Ese final, llamado doxología (una frase de alabanza), aparece en parte de los manuscritos antiguos del Evangelio de Mateo y no aparece en otros. Por eso algunas Biblias lo ponen en el texto, otras lo dejan en una nota al pie o entre corchetes, y otras no lo incluyen.
Las tres versiones que usa este portal traen la doxología en Mateo 6:13: la Biblia Libre para el Mundo, la World English Bible y la Bíblia Livre en portugués. En Lucas, ninguna la trae. En la práctica, muchas iglesias dicen este final cuando oran juntas, y otras terminan en “líbranos del mal”. Ninguna de las dos formas cambia lo que enseña la oración.
Padre Nuestro en Mateo y en Lucas: ¿cuál es la diferencia?
En Lucas, el Padre Nuestro aparece en otra situación. Jesús estaba orando y, cuando terminó, un discípulo le hizo un pedido:
“Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.” (Lucas 11:1, BLM)
Jesús responde con una versión más corta de la oración:
“Danos cada día el pan de cada día. Perdona nuestros pecados, porque nosotros también perdonamos a todos los que están en deuda con nosotros. No nos dejes caer en la tentación, pero líbranos del maligno” (Lucas 11:3-4, BLM)
Las diferencias son pequeñas y útiles. Lucas pide el pan “cada día”; Mateo, “hoy”. Lucas habla de “pecados”; Mateo, de “deudas”, aunque Lucas mantiene la idea de deuda al decir “todos los que están en deuda con nosotros”. Lucas no tiene la doxología final. En algunos manuscritos, el texto de Lucas es todavía más breve. Que la oración aparezca en dos formas muestra que Jesús no entregó una fórmula mágica, sino un camino.
Cómo usar el Padre Nuestro como guía de oración
Mateo registra “Orad así”; Lucas, “Cuando oréis, decid”. Por eso el Padre Nuestro se puede decir palabra por palabra y también puede servir de guía para tu propia oración. Una forma sencilla es detenerte en cada frase y completarla con tu vida. Lleva de cinco a diez minutos.
Padre nuestro: empieza dando gracias porque puedes llamar Padre a Dios. Trae a la mente a alguien por quien quieres orar contigo.
Que tu nombre sea santificado: alaba a Dios por algo que Él es: fiel, bueno, paciente. Dilo con tus palabras.
Que venga tu Reino, que se haga tu voluntad: entrega a Dios una decisión o un plan que te pesa. Di con sinceridad lo que quieres y termina con “pero que se haga tu voluntad”.
El pan de cada día: pide lo que necesitas hoy. Trabajo, salud, sabiduría para una conversación, dinero para una cuenta. Pide también por quien está pasando necesidad.
Perdona, así como perdonamos: confiesa algo concreto. Luego piensa en alguien que te hirió y dile a Dios que quieres soltar esa deuda, aunque todavía duela. Si la herida tiene que ver con abuso o violencia, perdonar no exige volver a convivir con quien te hizo daño; busca ayuda de un pastor, de un psicólogo o de personas de confianza.
No nos dejes caer en la tentación, líbranos del maligno: nombra el área en la que sueles caer y pide fuerza para hoy.
Tuyo es el Reino: termina alabando, recordando que todo depende de Él.
Si quieres practicar esta guía con un texto bíblico distinto cada día, el devocional de hoy trae una lectura corta con reflexión, y la app Presente com Jesus pone el devocional en tu celular. Para empezar el día con este modelo, mira también la oración de la mañana. Y para entender el lugar de la oración en la vida diaria del cristiano, lee el poder de la oración en la vida cristiana.
Una oración a partir del Padre Nuestro
Padre, gracias porque puedo llamarte así. Que Tu nombre sea honrado en mi casa, en mi trabajo y en mis palabras. Venga Tu Reino sobre mis planes; Te entrego lo que me preocupa y Te pido que se haga Tu voluntad, no la mía. Dame hoy el pan que necesito y recuérdame a quien no lo tiene. Perdona mis pecados y ayúdame a perdonar a quien me hirió. Guárdame de la tentación y líbrame del mal. Porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por siempre. Amén.
Preguntas frecuentes
¿El Padre Nuestro es para repetirlo?
Se puede repetir, y muchos cristianos lo dicen palabra por palabra, a solas o en la iglesia. En Lucas, Jesús dice “Cuando oréis, decid”. Lo que Jesús condena en Mateo 6:7 son las “vanas repeticiones”, dichas como si la cantidad de palabras garantizara la respuesta. Repetir con atención y sinceridad es distinto de repetir en automático.
¿Dónde está el Padre Nuestro en la Biblia?
El Padre Nuestro está en Mateo 6:9-13, dentro del Sermón del Monte, y en Lucas 11:2-4, cuando un discípulo le pide a Jesús “Señor, enséñanos a orar”. Mateo trae la forma más larga; Lucas, la más corta. Puedes leer los dos capítulos en la Biblia en línea.
¿Cuál es la diferencia entre el Padre Nuestro de Mateo y el de Lucas?
Mateo forma parte del Sermón del Monte y trae la oración más completa, con “que se haga tu voluntad” y, en las versiones que la incluyen, la doxología final. Lucas registra la oración como respuesta al pedido de un discípulo, con algunas frases más cortas y “pecados” en lugar de “deudas”. El contenido central es el mismo.
¿Los evangélicos rezan el Padre Nuestro?
Sí, muchos evangélicos oran el Padre Nuestro, en casa y en los cultos. Algunas iglesias lo dicen juntas con frecuencia; otras lo usan más como modelo para la oración espontánea. Católicos, ortodoxos y protestantes oran esta misma oración, con pequeñas diferencias de redacción según la traducción, porque viene de las palabras de Jesús en el Evangelio.
¿Qué significa “el pan de cada día”?
Es la petición por el sustento necesario para el día: comida y lo que necesitamos para vivir. Enseña a depender de Dios un día a la vez.
¿Por qué el Padre Nuestro habla de perdonar a los demás?
Porque, para Jesús, quien recibe el perdón de Dios aprende a perdonar. Justo después de la oración, en Mateo 6:14, Él une las dos cosas. Perdonar es un proceso y no exige olvidar lo que pasó ni volver a confiar en quien sigue haciendo daño.
¿Qué quiere decir “no nos dejes caer en la tentación”?
Es una petición de protección: que Dios nos guarde de situaciones en las que caeríamos y nos libre del mal. Quien ora así reconoce su propia debilidad y pide ayuda antes de la caída, no después. Las traducciones usan palabras distintas, pero el sentido de pedir protección es el mismo.